19 DE MARZO SAN JOSÉ

Por j. mariano seral
17/03/2013
Hoy escribo en prosa, quizás en prosa poética, en este muro metafórico que ni es de noble piedra ni de ladrillo amarillo, ni carmesí, quizás diáfano como el límpido cristal, quizás en otras ocasiones se torna intrincado y opaco.
El eco de mi nombre José Mariano se reverberaba en mi pensamiento, amarrando entre los recuerdos las raíces de mi padre José y mi abuelo Mariano, que me dieron esencia de hombre de campo, haciéndome retornar cada fin de semana al centenario olivar, al florido almendreral, a los verdes alcaceles, sintiendo bajo mis pies la pureza de la tierra parda.
Los dos se han ido, hace ya décadas mi abuelo, del cual atesoro un escueto recuerdo de su semblante que se troqueló en mi retina de infancia, avivando el rescoldo que nunca se apagará por algún retrato en blanco y negro.
Este año San José más especial que otros años, mi padre se marchó hace pocos días. Siempre celebramos San José en familia, entorno a alegre conversación. Mi padre siempre recordó que estaba sujeto a las leyes naturales, las que rigen el mundo y nadie escapa a ellas, poco importa que tu bolsillo sea humilde, opulento o de mediano caudal. Los últimos años siempre decía bueno este año hemos llegado y podemos celebrarlo al año que viene Dios dirá, hoy no puedo evitar recordar estas palabras con gran emoción. Para mi seguirá siendo un honor llevar en mi nombre compuesto de forma tácita el recuerdo de mi padre y de mi abuelo. Cada día que escribo mis raíces toman la esencia del campo, su savia, que dan colorido a mis escritos, reverberándose el aroma a campo que purifica también el corazón, manuscribiendo con las mismas palabras sentimientos diferentes.

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