<%@LANGUAGE="VBSCRIPT" CODEPAGE="1252"%> COSCULLANO TALUD SARDA
 
EL TALUD DE LA SARDA
 
 

 

El talud de la sarda, no deja de sorprendernos, los vestigios del pasado que en dicha zona se encuentras nos indican que fue una zona de gran actividad, ya no sólo por la mera actividad agrícola. Los restos de 4 hornos de cal distribuidos con una cierta equidistancia a lo largo de la ladera, que para su funcionamiento utilizaban la materia prima que se encuentra en este talud, las rocas para cocerlas y el combustible para alcanzar las altas temperaturas, coscoja, carrascas, cajicos, etc. También próximo a dicho talud se encontraba la tejería, para su funcionamiento también obtenía las materias primas de esta zona.
 
 
 
 

 
 

En el antiguo camino de Aguas, unos metros por debajo de la carretera, todavía quedan impresas en un tramo de la calzada de piedra las huellas que dejaban los carros a su paso que transcurrían por esta vía de comunicación, la pendiente del terreno nos hace comprender lo dificultoso que debía ser el trasiego de mercancías por esta zona.

 
 
 
 
 
 
 
Es una zona rica en vegetación que forma un tupido manto que impide el paso al viandante, cajicos, carrascas, buchos, monte bajo, musgos, etc.
 
 
El ganado mantiene las pocas sendas que transitan por el talud. ( en alguna de las ramas del arbolado se aprecia restos de la lana de las ovejas que ha quedado enganchada a su paso).

 
El talud de la sarda es paso del ganado. En la zona próxima ya a la Sarda la abundancia de carrascas permite amallatar a las ovejas.

 
La erosión deja formaciones caprichosas.
A lo lardo de todo el talud de la sarda los estratos están dispuestos de forma horizontal, en la base compuesto por areniscas y tierras arcillosas. Ya en la parte superior hay estratos de conglomerado.

 
En el camino de Aguas cuando llegamos a la Sarda nos encontramos con una pared de conglomerado, en la cual han excavado una pequeña oquedad que servía como refugio utilizado sobre todo por los pastores


En las proximidades del puente de la tejería, vamos ascendiendo por el terreno abancalado, todavía en alguna de las márgenes algún olivo, conforme ascendemos la maleza se hace más tupida llegamos a la altura de los restos de una pared, las raíces de la vegetación y alguna enredadera sujetan los mampuestos. Aledaño una pequeña caseta las esquinas de sillería
 

De la puerta quedan las jambas y el dintel de una sola pieza hace un semicírculo. Próximo a los restos de estas construcciones un pequeño manantial cuyo curso se dirige a una pequeña balsa que se utilizaría para el riego.

 
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ww.marianoseral.com j. Mariano Seral