DIARIO DEL ALTOARAGÓN
Domingo, 6 de Noviembre del 2.005
 
TOZAL DE CUBILARS Y TOZAL DE GUARA por J. Mariano Seral
 

En esta ocasión vamos a ascender al Tozal de Cubilar y al Tozal de Guara, fijamos como punto de partida Santa Cilia de Panzano, estacionaremos nuestro vehículo en las inmediaciones de dicho pueblo. Para llegar a dicha localidad tomaremos la N 240 pasado el Estrecho Quinto tomaremos el desvío hacia Bandalies, Coscullano, Aguas, Panzano.
Santa Cilia de Panzano cuenta con un centro de interpretación sobre el Parque donde nos darán amplia información sobre la flora, fauna, senderos, etc (consultar horario del centro), en dicho pueblo también nos encontramos con la Casa de los Buitres-Museo Naturalista, situado en el antiguo campanario de la Iglesia, cuenta además con un comedero donde se alimentan los buitres y los quebrantahuesos, acciones que son filmadas para su posterior visionado.
La senda que tomaremos tiene su punto inicial una vez pasado el pueblo en la zona norte, dos paneles informativos nos muestran un plano de la zona, el sendero a seguir así como una serie de obligaciones a cumplir, para la buena conservación del medio ambiente.
Los primeros metros son pista, zona transitada por las cabañas de ganado, cuando bajan de la Sierra los buitres las siguen a gran altura en busca de placentas o de alguna res que quedo en el camino. Desde los primeros metros podemos ver la cima donde queremos llegar: tanto la de Cubilar de 1945 metros como el Tozal de Guara de 2077, una vez que abandonamos la pista seguimos por una senda, muy bien cuidada señalizada y desbrozada, la ascensión resulta fácil más llana comparada con la ascensión por las Gargantas de Fabana o si intentamos ascender por la cara norte desde Used.
Seguimos nuestra ascensión, llegamos a la subida del Pajarico, conforme ganamos en altitud disfrutamos de la belleza del paisaje, a nuestra izquierda a unos kilómetros podemos ver el Tozal de Arraro donde se encuentran los restos de la ermita de Arraro, data del siglo XII y es de estilo románico, en este enclave estaba situada la aldea de Arraro. Durante la invasión de los moros sus habitantes emigraron. Cuando el rey Sancho Ramírez reconquistó el Somontano, el pueblo se repobló, para después decaer y quedar reducido a una simple ermita. También desde este punto podemos divisar el croquis de los CAÑONES DEL FORMIGA, que cuentan con abundantes rapeles, pozas, estrechos y cascadas, para deleite de los amantes de los deportes de aventura.
Siguiendo nuestro camino llegamos a las Balsas de Fondarrés, el año 2005 será recordado por la falta de precipitaciones este hecho las ha desecado completamente, aprovechando la ocasión para eliminar los lodos acumulados. Desde el inicio del ascenso en Santa Cilia, la vegetación de coscoja, sabina y aliaga se ha ido empobreciendo para dar paso al erizón y el boj rastrero. La Sierra de Guara, como el resto de las sierras prepirenaicas exteriores, es de origen alóctono, es decir, fue desplazada hacia el sur formando parte del frente de los grandes montes de corrimiento que se despegaron de su lugar de origen. En un primer momento se generaron unos pliegues en dirección norte-sur y posteriormente, una nueva fase tectónica desarrolló el gran eje principal de este a oeste (Tozal-Ballemona-Cubilas-Cabeza).
Una vez que llegamos a la base del Tozal de Cubilars podemos disfrutar de una gran belleza podemos ver los llanos de Cupierlo, los Fenales, ya estamos cerca de la cima nos queda el tramo más escarpado a medida que nos aproximamos a ella podemos ver un rebaño de cabras que alertadas por nuestra presencia se aleja conforme ascendemos, viendo con asombro la gran agilidad con la que se desplazan por este terreno que en los últimos metros presentan una gran pendiente.
Del tozal de Cubiliar nos dirigimos al Tozal de Guara pasando por las Puntas de Ballemona donde nos encontramos con un Pozo de Nieve, el Pozo del Duque, que fue restaurado durante los años 1999 y 2000. Construido con sillares sin labrar, tiene 6 metros de diámetro y otros tantos de altura. En estos pozos de forma cilíndrica y con paredes verticales se almacenaba nieve en capas de 40 a 50 cm de grosor separadas entre si con paja. Generalmente durante la época estival esta nieve se distribuía a los pozos de las poblaciones, este transporte se realizaba con caballerías preferentemente en horarios nocturnos. La nieve y el hielo era utilizado para refrescar las bebidas, conservar alimentos y hacer bajar la temperatura de las bodegas. Entre los siglos XVI y XIX es cuando existe una mayor constancia del trabajo en los neveros y del comercio del hielo. La fabricación artificial de hielo hizo desaparecer paulatinamente el uso de los pozos de nieve.
Ya estamos cerca de la cima, del Tozal de Guara, todo el esfuerzo que nos ha supuesto llegar aquí se ve recompensado, mirando al norte podemos ver el Pirineo y más cerca el Valle de Nocito.
Esta excursión es muy bonita, pero siempre que se sale al campo hay que seguir una serie de recomendaciones llevar ropa y calzado adecuado, agua, móvil, tener las condiciones físicas adecuadas e ir con alguien conocedor del terreno, y sobre todo respetar el medio ambiente.

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