DIARIO DEL ALTOARAGÓN
especial San Lorenzo, viernes, 10 de agosto del 2012
Por J. Mariano Seral
DE JUNZANO A ABIEGO POR EL MUENTE MEDIEVAL
 
En la jornada de hoy establecemos como punto de partida de nuestra excursión la localidad de Junzano. (Como en todas las excursiones que realicemos es necesario ir equipado con la indumentaria adecuada, ser conscientes de nuestras condiciones físicas, llevar móvil, mapa, no ir solos, etc). Para llegar a dicha población, desde Angüés tomamos la A-1228, de la cual parte un ramal que da acceso a Junzano. Antes de realizar un recorrido por su caserío estaremos atentos a un desvío a mano derecha que nos lleva a la ermita de Salillas, pasamos entre frondosas carrascas, en pocos minutos arribamos a los restos de esta construcción, es de estilo románico, con ábside semicircular, la parte exterior está muy deteriorada, bóveda de horno, el tramo que resta de la nave es de bóveda apuntada. En su entorno próximo hay numerosas tumbas excavadas en roca y aljibes, también son visibles mechinales. Citamos a Adolfo Castán -Lugares del Alto Aragón: “alrededor de la ermita numerosos recintos excavados en arenisca viviendas, aljibes… e importante necrópolis con tumbas de bañera y antropomorfas”.
Tras visitar la ermita volvemos al negro asfalto y en pocos minutos arribamos a Junzano, realizamos un recorrido por dicha población, como material de construcción en sus edificios se utilizó piedra, adobe, ladrillo y tapial, podemos contemplar puertas de entrada bajo arco de medio punto y adinteladas. Destaca sobre el resto de construcciones la Iglesia, citamos a Adolfo Castán – Lugares del Alto Aragón: “La parroquial de la Transfiguración es inmueble del s XVI que siguió pautas del gótico aragonés”. Puerta de entrada adintelada, torre de tres cuerpos, el superior de ladrillo.
Tras este breve recorrido tomamos rumbo este, hacia el puente medieval sobre el río Alcanadre, un panel informativo nos indica que se emplaza a cinco kilómetros. Transitamos por una pista, entre campos dedicados al cultivo del cereal, olivos y almendros, dejamos a mano derecha la ermita de Torrulluelas de s XVIII, puerta de entraba bajo arco de medio punto, resguardada por un atrio, nave rectangular, cabecera poligonal. En su tejado una vacía espadaña de un ojo permanece en silencio. En su construcción se utilizó sillería y tapial, se aprecia que también se ha utilizado ladrillo en las labores de restauración. En la parte anterior hay un crucero de piedra, con cruz de hierro. Seguimos dirección sur, permaneciendo atentos a los paneles direcciones, posteriormente nos desviamos hacia el este, transitando por tierras rojizas de sarda, entre campos de cereal, almendros y olivos, dejamos a mano izquierda una caseta de mampostería semiderruida, de planta rectangular, tejado de un agua, en su interior todavía se puede ver un pequeño pesebre. Pasamos por las inmediaciones de una parcela que ha sido replantada de carrascas. A mano derecha observamos en la distancia la población de Angüés. Siguiendo las indicaciones de los paneles direccionales, dejamos la pista, atravesamos un campo de labor y nos introducimos en una senda que va descendiendo por la margen oeste del río Alcanadre, cambia el paisaje, ahora divisamos tierras de Abiego, descendemos entre carrascas y pinos, de vez en cuando miramos al río que baja enclaustrado entre la fría roca, el paisaje es bonito, escuchamos el suave murmullo de las cristalinas aguas, en pocos minutos llegamos al puente medieval, de un ojo, arco de medio punto ligeramente apuntado, tablero empedrado a dos aguas, presenta un aspecto remozado, tres mechinales en cada vertiente, consultamos la página www.sipca.es tiene 19 m de luz y 12 m de alto. Carece de pretil, en el lado este el estribo en la base tiene un cierto escalonamiento.
Unos metros más arriba se hallan los restos de un molino y un azud. Del molino queda parte de una pared de sillarejo y sillería en las cadenas y esquinazos, también hay unas escaleras talladas en piedra así como algún canal. Según la página citada anteriormente estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XX. Del azud queda un tramo en la vertiente oeste y un gran bloque desprendido, que año a año soportan las embestidas del río cuando baja enfurecido, volvemos a citar la página del www.sipca.es : “construido con sillares a tizón en hiladas de 30 cm almohadillados, formando un talud escalonado”. Tomamos asiento en un gran bloque de roca con la finalidad de intentar imaginarnos a las personas que vivían en aquella época, bajando con los sacos de trigo a lomos de la parda mula por el angosto camino encajonado entre la roca, cruzando el puente para llegar al molino y proceder a la molienda.
Subimos por la vertiente este, que tiene cierta pendiente, una vez que salvamos el perfil en V del cauce, un panel informativo nos habla de los diferentes puentes que se emplazan en las poblaciones colindantes. También nos recuerda que antiguamente estas obras sorteaban el cauce del río prácticamente en el lecho, mientras que en la actualidad se hacen verdaderas obras faraónicas que salvan todo el desnivel del cauce.
Seguimos por una pista dirección noreste entre campos de labor dedicados al cereal y almendros, en poco más de treinta minutos llegamos a la población de Abiego. Realizamos un recorrido por dicha localidad entre su abigarrado caserío, nos detenemos para contemplar la Iglesia de Santa María la Mayor, leemos un panel informativo próximo: Edificio construido hacia 1584 por el maestro de obras Juan Torón. Citamos a Adolfo Castán – Lugares del Alto Aragón: “de estilo gótico aragonés levantada sobre otra románica de la que resta parte de la torre, de cruz latina con ábside poligonal”. Según el panel informativo también hubo castillo en esta población, siendo la torre campanario el único resto que queda. Nos acercamos a la bonita fuente, el elemento líquido brota de tres caños con forma de testa, el agua mansamente discurre por el abrevadero y el lavadero, todo el conjunto de buena sillería. Tomamos dirección sur acercándonos a la ermita de San Joaquín, citamos de nuevo a Adolfo Castán: “fue centro de la Comunidad de San Joaquín iniciándose su construcción en 1865, agregándose dependencias conventuales”. Durante unos minutos contemplamos su fachada de sillería que juega con las simetrías en ventanas y sus dos torres, también nos fijamos en la soledad de su vacía hornacina central. A la salida del pueblo un panel nos indica Arte y Naturaleza, nos acercamos con la finalidad de observar estas 20 estelas de granito de 3,5 m de altura, inmersas en el agreste campo, son obra de Ultrich Rückriem. Finalizamos nuestra excursión con una visita a las huellas fósiles que se emplazan en la vertiente noreste del pueblo, dichas huellas permanecen impresas en un estrato que perdió su posición horizontal. Varios paneles informativos nos narran con todo lujo de detalle, y esquemas como los animales se acercaban a beber al lago que ocupaba esta zona y dejaban impresas sus huellas en el lodo, posteriormente el blando barro con el paso de los siglos se transformaría en dura roca arenisca, los movimientos tectónicos harían que la estratificación del terreno se plegase y se inclinase. Según la mesa de interpretación estas huellas pertenecen a anoplotherium y entelodon.
Finalizaremos este escrito citando un poema de mi libro Bosquejos:
ARTE Y NATURALEZA
Veinte monolitos inertes,/
se erigen en el campo agreste,/
entre dorados campos de cereal,/
entre el frondoso carrascal,/
entre el verde almendreral,/
al píe de la sierra altanera./
En la cercanía monolitos ralos,/
en la lejanía muro opaco,/
el horizonte sujeta tal que un zócalo,/
circular entre las estelas/
sin el centro hallar./
La naturaleza da el carrascal,/
el labrador siembra el cereal,/
el labrador planta el almendreral,/
Rückriem crea esta obra escultural. /
Veinte estelas de frío granito,/
se integran en campo cálido./
Su mirar bajo el claro cielo /
cambiante con la natural iluminación,/
cambiante con la estación./
Veinte estelas quebradas,/
en busca de la veintiuna así denominada,/
la cual en el CDAN se halla./
Allí permanece el rígido granito/
de rosa porriño./

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